En diciembre 2025, el sistema financiero dominicano mantuvo su trayectoria de crecimiento moderado, con captaciones creciendo 11% y colocaciones 9% interanual. Las tarjetas de crédito (+25%) y el segmento hipotecario (+14%) lideran la expansión del crédito, mientras los indicadores de morosidad registran un deterioro leve pero manejable. El sistema muestra resiliencia ante el entorno externo desafiante.
La desaceleración económica mundial, las tensiones geopolíticas y la volatilidad de los mercados internacionales han generado un entorno de mayor cautela, afectando tanto la demanda de financiamiento como la gestión de liquidez de las entidades bancarias. El análisis del comportamiento de estas variables permite comprender la solidez del sistema financiero dominicano e identificar los retos y oportunidades que enfrenta en un escenario de incertidumbre global.
Las captaciones de depósitos en el sistema financiero dominicano han mostrado una evolución positiva. Al cierre de diciembre de 2025, estas alcanzaron los RD$3,192 millones, representando un incremento de RD$313 millones respecto a diciembre de 2024, equivalente a un crecimiento interanual de 11%. Esta cifra consolida la tendencia de recuperación observada desde 2020, aunque con un ritmo más moderado que el pico de 36% registrado en 2022. La evolución revela tres fases: una recuperación post-pandemia acelerada (2020–2022) con tasas entre 19% y 36%, una desaceleración a 12% en 2023 vinculada al endurecimiento monetario, y una estabilización en 11% durante 2024–2025 que sugiere un crecimiento sostenible alineado con las condiciones económicas subyacentes.
El sistema financiero dominicano en diciembre 2025 muestra una clara preferencia por los depósitos a plazo, que crecieron 15% y alcanzaron un récord de RD$1,262 millones, consolidándose como la principal fuente de crecimiento. Los depósitos de ahorro también exhiben un incremento, en su caso de 10%, alcanzando RD$1,122.49 millones. En contraste, los depósitos a la vista decrecieron 1% hasta RD$449.13 millones, reflejando su menor atractivo frente a alternativas más rentables y seguras.
Esta composición evidencia un comportamiento depositante más sofisticado que migra hacia instrumentos de mayor rentabilidad, reflejando confianza en la estabilidad del sistema y búsqueda de retornos competitivos en un entorno de tasas elevadas, mientras mantiene liquidez adecuada mediante cuentas de ahorro.
El análisis del segundo semestre de 2025 revela una dinámica interesante. Mientras la variación interanual de los depósitos a la vista muestra una contracción de 1%, el semestre más reciente registra un crecimiento de 2.21%, alcanzando RD$449.13 millones. Este repunte sugiere una posible estabilización de estos instrumentos tras varios períodos de declive. Los depósitos a plazo mantienen su liderazgo en crecimiento absoluto con un incremento semestral de 2.31%, consolidando RD$1,262.52 millones. Mientras que los ahorros se destacan por un crecimiento de 9.42% en el semestre, superando ampliamente al total del sistema (5.00%) y evidenciando una fuerte preferencia por instrumentos que combinan rendimiento y accesibilidad.
| Tipo de Depósito | Jun-25 | Dic-25 | Variación |
|---|---|---|---|
| A la Vista | $ 439,418.44 | $ 449,131.98 | 2.21% |
| A Plazo | $ 1,233,977.48 | $ 1,262,517.87 | 2.31% |
| Ahorro | $ 1,025,866.15 | $ 1,122,491.62 | 9.42% |
| Total | $ 2,699,262.06 | $ 2,834,141.47 | 5.00% |
La cartera de crédito ha mantenido una expansión sostenida durante el período 2020–2025, alcanzando RD$2,389 millones en diciembre de 2025, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) de 14% desde diciembre de 2020. La evolución muestra una trayectoria consistente con tasas de crecimiento interanual que oscilan entre 9% y 20%, destacándose el pico de 20% en 2023 impulsado por la reactivación económica post-pandemia. Aunque el crecimiento se moderó a 9% en 2025, la menor tasa del período, la cartera crediticia continúa expandiéndose de manera robusta, añadiendo RD$206,438 millones en el último año.
La cartera comercial se mantiene como el segmento más relevante, representando el 50% del crédito total con RD$1,188 millones, aunque presentó un crecimiento moderado de 11% en 2025 comparado con expansiones superiores al 20% en años anteriores.
La cartera hipotecaria muestra un crecimiento estable de 14% interanual, alcanzando RD$396 millones en 2025. Este segmento ha mantenido tasas de crecimiento consistentes entre 13% y 17% durante el período analizado, evidenciando el dinamismo sostenido del sector inmobiliario y la demanda persistente por financiamiento de vivienda.
Los créditos de consumo muestran un crecimiento moderado de 11% en 2025, totalizando RD$503 millones. Esta desaceleración respecto a los años previos, donde se registraron expansiones superiores al 15%, sugiere mayor cautela de parte de las instituciones financieras y/o de los hogares en la adquisición de deuda no hipotecaria.
En contraste, las tarjetas de crédito destacan como el segmento más dinámico del sistema, registrando un crecimiento de 25% en 2025 y alcanzando RD$116 millones. Este comportamiento representa una aceleración respecto al año anterior y refleja el creciente uso de estos instrumentos de crédito revolvente.
En conjunto, los datos evidencian que el dinamismo reciente de la cartera ha estado impulsado principalmente por las tarjetas de crédito y el segmento hipotecario, mientras que el crecimiento de la cartera comercial y de consumo se desacelera en comparación con años previos. Esto refleja una diversificación gradual del crédito hacia segmentos de mayor dinamismo en el sistema financiero, con las familias manteniendo apetito por financiamiento de vivienda y crédito revolvente, mientras el crédito empresarial y de consumo general se normalizan tras el boom post-pandemia.
Los indicadores de calidad crediticia presentan una evolución mixta durante 2025. La cartera vencida aumentó de 1.21% a 1.39% (+18 puntos básicos), reflejando un deterioro moderado en la capacidad de pago, lo que sugiere presión económica sobre ciertos segmentos de prestatarios. En contraste, la cartera en cobranza se redujo de 1.00% a 0.90% (−10 puntos básicos), indicando una gestión más eficiente de recuperación con menor volumen de préstamos en cobranza activa. Por su parte, la cartera castigada aumentó de 1.34% a 1.69% (+35 puntos básicos), reflejando el reconocimiento más proactivo de pérdidas crediticias acumuladas. Esta dinámica, que exhibe incrementos en vencida y castigada, pero reducción en cobranza, sugiere que las entidades están limpiando sus balances de exposiciones deterioradas de forma expedita, priorizando el reconocimiento temprano de pérdidas sobre procesos prolongados de recuperación.
Se recomienda monitorear la evolución de la cartera vencida en los próximos dos trimestres, especialmente en consumo y tarjetas de crédito, y evaluar el fortalecimiento de provisiones en estos segmentos.
El sistema financiero dominicano en 2025 combina señales de fortaleza con retos puntuales que requieren monitoreo continuo. Por un lado, destaca la solidez en la captación de depósitos, impulsada por la preferencia hacia instrumentos a plazo que reflejan confianza de parte del depositante y búsqueda de retornos competitivos, junto con la expansión sostenida de la cartera de crédito, especialmente en los segmentos de tarjetas de crédito e hipotecario. En contraste, los indicadores de calidad crediticia evidencian un deterioro moderado que exige mayor prudencia en la gestión del riesgo, aunque los niveles absolutos de morosidad se mantienen en rangos controlables.
En conjunto, los resultados reflejan la resiliencia del sistema frente a un entorno internacional desafiante, al tiempo que resaltan la importancia de fortalecer los mecanismos de gestión de riesgo y promover la diversificación del crédito como bases para garantizar un crecimiento sostenido en el largo plazo. La migración de depositantes hacia instrumentos más rentables y el dinamismo selectivo del crédito sugieren un sistema financiero que se adapta a las nuevas condiciones macroeconómicas, manteniendo su rol de soporte al desarrollo económico nacional.
Nuestro equipo en República Dominicana acompaña a instituciones financieras en el análisis de su posición competitiva, gestión de riesgo y estrategia de crecimiento.
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